La semana pasada fue algo extraña porque tuve que estar casi incomunicada a causa de la nieve. El martes nevó un poquito, nada serio, pero el miércoles cayó una... Yo estaba de visita turística con mi amiga Alessandra y entramos un rato en un museo. Al salir, media hora después, parecía que estaba en alta montaña!! En el coche había un montón de nieve, casi no se podía circular (de hecho estuve a punto de no poder volver a casa) y así durante varios días. De hecho suspendieron las clases jueves, viernes y sábado. Y yo que pensaba que en la playa no nevaba...
Pero bueno, supongo que lo verdaderamente relevante de los últimos días ha sido precisamente eso, que han sido los últimos. Eso implica despedirse otra vez de la gente, incluidos de los pequeños monstruos de la escuela. Ha sido gracioso ver cómo las niñas me abrazaban y besaban lo cual para mi, cardo borriquero de pura cepa, ha resultado incluso un tanto incómodo. Pero lo mejor ha sido la despedida de uno de mis pequeños admiradores, un encantador chico de 14 años que se ha enamorado de mi (ay, si es que soy irresistible!! :-p). El pobre me dijo que me iba a echar mucho de menos, que le partía el corazón que me fuese y que por favor volviese pronto. Estos adolescentes, q melodramáticos son!!! jejeje.
La verdad es que da pena dejarlos, me lo he pasado tan bien en clase con ellos... Y también me da pena dejar a la familia con la que he vivido que, a pesar de que intentaban matarme de frío y de hambre, se han portado super bien conmigo. Ahora con quién voy a comentar la telenovela italiana a la que me han enganchado!!! :-D Y también añoraré Porto San Giorgio en cierta manera con el mar, el montar en bici, los mercadillos, el idioma, la gente tan amable,... Pero disfrutaré de mi vuelta a casa por Navidad, de mi reencuentro con Madrid y mi ambiente y de todas las nuevas ideas que tengo que madurar.
Y ahora me despido para seguir saltando sobre mis maletas a ver si consigo que entre todo :-p